Sexta-feira, 4 de Fevereiro de 2011

Mis Camelias – por Raúl Iturra - 17

MEMÓRIAS DE PADRES INTERESADOS ENSAIO DE ETNOPSICOLOGIA DE LA INFANCIA

 

(Continuação)

 

En parte, debo reconocer, tienen razón, porque si los adultos mayores entramos en la vida de nuestros descendientes, dos hechos pueden pasar. El primero, es que no permitimos el crecimiento de nuestros hijos, para que puedan, a su manera, ser  mamá y papá[112], o padres, si no pensamos en sacerdotes, o como se dice en Chile, los papás, o, aún más, el posesivo mis papás. Cada vez que hablo con uno de nuestros colaterales, dicen "mi mamá", y les habo recordar que somos muchos y que, hasta donde yo sepa, todos hijos de los mismos ancestrales. Hay la forma pituca[113] de decir: la mamá, el papá, palabra derivada de las formas mapudungún de hablar castellano en Chile.

 

El segundo punto, es que pasamos a criar hijos otra vez, y de forma peligrosa, porque esa tercera generación pertenece a un grupo de la generación que, como decía mi mujer hace pocos días, después de cuarenta años de vivir fuera de Chile, ni ella entiende. Me pasa lo mismo a mí. Cuando voy a Chile, hay una frase que me costó entender y, más que nada, aceptar, esa frase que yo decía en niño: "no me gusta, no quiero", ahora se dice: "yo, no hehtoi ni ahí, ¿te fijái?". La H que he puesto antes y en el medio de la palabra, es la forma moderna de la llamada pituquería, porque la s es aspirada o forma afectada de ser, porque no apenas se dice la frase, bien como se mueve una mano de arriba para abajo y se hace una mueca con la boca, y el te "fijaí, es lo que yo diría: ¿te das cuenta?, o aún, ¿te fijas?.

 

Si en las palabras, éstas son apenas un ejemplo, tenemos diferencias conceptuales y sabemos, como he definido, después de ardua investigación en otro libro mío, que las palabras hablan, las palabras hablan lo que se siente y lo que se piensa. Si yo pienso en socialista, nuestras hijas, hoy en día piensan, en neo liberalismo necesariamente. Como ya definí en otro texto mío, para mi periódico, vivimos en una era globalizada de la economía y la economía, derivada de las ideas de la cultura, como lo digo, de forma extensa, en un libro mío de 2003, que tiene ese título, de que la economía deriva de la religión, ya citado antes en este texto, y de que la religión en otro libro mío de 2006, es la lógica de la cultura, seamos creyentes o no, somos de ideas cristianas y nuestros descendientes, depende: si es ritual, o si es el día a día. Por lo que, yo diría a Mariana Giacaman Valle y a Blanca Iturra Redondo, que el cordón umbilical está más de lo que cortado por que somos de etapas culturales, es decir, de hábitos y costumbres diferentes. Quién me da la razón, sin saber él, evidente, es Karolus Woitila, conocido como Ioannes Paulus Pp II o Juan Pablo II, Papa Católico[114], el cuál, como comento en la nota al pié de página, mandó a confeccionar un Catecismo que había sido comenzado en el Concilio Vaticano II, en 1962, convocado por Juan XXIII o Angelo Giuseppe Roncalli, que no lo terminó, por causa de muerte. Su Sucesor, Giovanni Montini o Papa Paulo VI, lo continuó y lo cerró en 1965. No hubo ningún resultado por escrito, excepto las Actas, que, talvez, no interesen al lector. En 1978, Karol Wojtila  quiso juntar dos memorias y se mandó llamar Juan Pablo, la síntesis de los Papas anteriores. Pero eso es Historia Eclesiástica. Todo lo que me interesa a mí, es la lógica común usada por Wojtila para atraer fieles a su iglesia. Así despenalizó una serie de actos, referidos por mí en otros textos, como la masturbación, el amor de personas del mismo sexo, a quienes aconseja castidad, así como convocar encuentros de jóvenes católicos, la Iglesia Romana pagaba los viajes, y el predicaba sobre no cometer abusos sexuales, como él llamaba a hacer el amor antes del matrimonio, porque el acto sexual era una creación divina para dar hijos en la tierra a la divinidad. Es suficiente leer el artículo 2215, citado en extenso en la nota de pié de página anterior, para saber como había un concepto de lógica común. Porque una cosa es lo que el Papa Romano dice, otra es lo que la gente hace. No dudo que hay muchas personas devotas que siguen al pié de la letra lo que aprenden en el Catecismo. Pero, la mayor parte, hace lo que entiende. Hay la obediencia católica a las ideas en general, pero hay más respuestas culturales que respuestas de fe. Es posible saber de esa realidad cuando hacemos trabajo de campo entre los católicos y sabemos, por la forma de vivir de ellos, que la unión sexual comienza desde muy temprano. Cómo he dicho en otros textos míos, ¡ Ay de quién, en la pubertad, sea aún virgen!  El hecho sería considerado una vergüenza social. Esta vergüenza social me hace recordar una historia anecdótica. Iba en el tren desde mi casa hasta Lisboa, en los años noventa del siglo pasado. Esos años dónde yo era muchas veces solicitado para ir a la televisión; un joven me reconoció, se acercó a mí, y me preguntó como podía enamorarse - había visto mi programa anterior con Eugenia Moura Pinheiro en el Canal 2, cuando debatía con médicos, escritores y analistas, sobre la sexualidad de la juventud- En ese programa mi opinión había sido que los jóvenes enamoraban en la cama, desde el comienzo. Este señor nuevo me preguntó, sobre la base de mi programa, cómo era posible enamorarse. Mi respuesta fue breve: hay que seducir. Su otra pregunta rápida, era que como era seducir. Bueno, le pregunté cuántos años tenía y si había o no enamorado antes, su respuesta fue también breve: veinte y, no, nunca he enamorado. A seguir, su explicación: cada vez que me propongo a las niñas, les pido ir a la cama, y ellas no quieren. Respondí que me parecía evidente, porque seducir es hacerse amar, y si el sexo resulta, muy bien. él no dejaba de hablar, porque yo no paraba de caminar, ya estábamos fuera del tren. Su intención resumió, no era enamorar, era casarse para ir a la cama, porque el hecho de fornicar[115] era pecado y no se quería condenar. Entonces le dije: mastúrbese, así, brutalmente. Brutalmente me respondió que yo lo quería condenar. Mi respuesta fue: le recomiendo leer el Catecismo del Papa, porque como me parece que Ud. es Católico Romano, creo que lo va a entender. No me quería creer.

 

 

Me hice un tiempo y lo llevé, casi como un papá a su hijo, hasta la librería de las Hermanas Paulistas, pedí prestado un diccionario y busqué el artículo conveniente, el 2352, en el parágrafo denominado Las ofensas a la castidad[116]. Es evidente que fue necesario explicar el texto al joven que todo lo que entendía era su deseo de placer sexual. No creía lo que yo decía, lo dije que le preguntara a su Párroco, que, según mi entendimiento, también se masturbaba o tenía mujer o hombre, como he visto en muchas de mis incursiones al trabajo de campo en sitio. Para acortar este largo relato, quería resumir un hecho breve, ¡por lo breve que el hecho es! El joven estaba satisfecho y rápidamente me dijo, me voy, y se fue, y dijo a dónde y a lo que iba: a un restaurante, para en el baño... y... masturbarse... recuperando así el tiempo perdido, porque iba a tener un placer postergado sin, necesariamente, irse al infierno.

 

Lo que el joven no sabía, eran dos cosas, talvez. La primera era decir que la masturbación hace parte de la vida de las personas desde el cuarto mes de gravidez de la madre hasta tarde en la vida. Hay diversas formas de auto excitación. Los bebés en el vientre de su madre, si seguimos los estudios de Wilfred Bion[117], ese fiel discípulo inglés de Melanie Klein, la excitación de la libido comienza ya en  la ingestión del líquido amniótico de la madre. Fue probado por Bion en el libro antes citado, y comentado por los autores citados en nota al pié de página.[118]No apenas Bion, el propio Sigmund Freud había comenzado su experiencia del analices de la libido y de las experiencias de masturbación en su libro de 1905, editado en Viena de Austria y publicado ese mismo año en Londres, texto en el cual refiere que la zona anal es parte de lo que él denomina zona erógena por estar situada "convenientemente cerca de zonas sexuales que despiertan la libido", forma de hablar muy elegante, porque en su tiempo no se podía decir mucho más sobre la sexualidad.[119]. En el texto de Didier Anzieu[120], aparece en el auto análisis que Freud se hizo a sí propio, como podía inducir sueños con eyaculación, especialmente cuando su mujer le pidió nunca más entrar en ella porque tenían muchos hijos. Fue la época que Freud comenzó  a tener los denominados "sueños mojados" y a enamorarse de su cuñado, el hermano de su mujer, como he narrado ya en otros textos.

 

Lo que sí es que, si el cordón umbilical es la afectividad y la emoción, allí Mariana Giacaman y Blanca Iturra tienen razón. Hasta un cierto punto. Existe en la lógica de la cultura, especialmente en el Torah[121] o Biblia Judaica, un conjunto de ideas sobre los sentimientos de los que Sigmund Freud retiró sus ideas sobre el psicoanálisis, y el Talmud[122], que reglamenta la vida sexual judaica. Entre su saber médico y religioso, Freud y Karl Jung, como Melanie Klein, escribieron textos ya citados, especialmente sobre la libido, el mayor placer del ser humano, que el Talmud restringe para orientara a las personas. Es por eso que Jacques Lacan[123] reformuló,  entre los años 40 y cincuenta del Siglo pasado, la teoría psicoanalítica. Entendió que las palabras hablan y fue a buscar información a la Ciencia de la Antropología con Lévi-Strauss, mi antiguo patrón, y a la semiología, con los estudios de  Sausure.

 

El cordón umbilical es difícil de cortar. Todo el análisis que he hecho hasta ahora, tiene como base la relación familiar, la fidelidad a la mujer con quién uno se casa y tiene hijos, ese don difícil de guardar porque la libido es parte importante de nuestra fisiología. No apenas la fidelidad, bien como el cultivo de la familia. No me parece claro que los encuentros entre parientes muy llegados, se corten. Creo que es una relación social nada agradable entre los seres humanos. Aún cuando yo no crea en la existencia de una divinidad, creo firmemente en la capacidad para crear lazos de relación profundo entre ascendientes y descendientes. Estoy seguro, después de haber investigado mucho, de que las ideas religiosas, si son parte de la lógica de la cultura, acaban por ser la base de la felicidad y del desarrollo de las emociones. No es en vano que Françoise Dolto[124] haya escrito los textos psicoanalíticos de los Evangelios, porque ha encontrado en ellos, los oficiales y los prohibidos, como el de Judas Iscariote, bien como en los no reconocidos como el de Tomás, el Apóstol de duda, y otros escritos no reconocidos como fidedignos por la Iglesia Romana, por no ser de personas que hayan estado cerca del llamado Hijo de Dios hecho hombre. Sin embargo, Paulo de Tarso, el denominado San Pablo, era un ciudadano romano que existió casi cien años después de la muerte de Cristo y, como era ciudadano romano y sabía escribir, escuchó la historia de Jesús de sus discípulos, las tradujo del arameo, la lengua de Cristo, para el  latín, que era hablado en toda Europa y las envió como cartas, llamadas Epístolas, que en latín quiere decir carta, a los varios grupos romanos que se convirtieran al cristianismo. A pesar de la distancia en años, era conveniente para la Iglesia Romana tener un ciudadano romano a predicar. La solución fue simple: se creó un milagro, Cristo habría aparecido a Pablo de Tarso[125] y le habría dicho ¿por qué me persigues? Y, ante el terror de esta aparición, Pablo de Tarso habría ido a hablar con los discípulos y se habría convertido.

 

Françoise Dolto, una católica devota, cuando se hizo sicoanalista, de inmediato escribió varios libros sobre la infancia y el mal que causaba en ellas las historias de cuentos de hadas que era la catequesis. Como dice en el libro referido, ha descubierto un psico drama en las historias del catecismo, que asustan a los niños y retiran de ellos el deseo libidinal, normal en todo ser humano. No es en vano que en el filme de Ang Lee, El Secreto de Brokeback Mountain, se diga: "El amor es una fuerza de la naturaleza[126]", ese amor negado en los Evangelios, porque la vida en la tierra no es la normal, lo normal es la vida en el cielo que, para ganarlo, es preciso ser casto, puro, santo. Es decir, una contradicción entre la verdad de la naturaleza y la verdad revelada a los Apóstoles, que, como se dice siempre, es un misterio al que solo se accede por la fe, agregando, como dice la misma Biblia Musulmana, llamada El Corán, que la fe mueve montañas, si Alá no viene a Mohamed, el Profeta a quién le habría sido revelado el libro por su Dios, Alá, va a la montaña. Y fue. Cuando volvió, por no saber leer ni escribir, le dictó la Revelación a su hija Fátima.

 

El crecimiento de nuestras hijas estuvo lejos de estos temas, por lo que no es necesario desprenderse del cordón umbilical, ellas ya lo han cortado...  ¡hace... tiempo!

 

 

(Continua)

 

publicado por Carlos Loures às 15:00
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